mundo inmobiliario

En este mes, en el que se conmemora el 8 de Marzo como el Día Internacional de la Mujer, florecen reflexiones diversas acerca del desarrollo que las féminas hemos alcanzado en diferentes ámbitos.  Y -sin dudas- el mundo inmobiliario es un claro ejemplo de ello.

Al ingresar a cualquier oficina inmobiliaria, asistir a un evento del sector, estar presente en un curso o en reunión de la Cámara Inmobiliaria, o visitar una página web que contenga un directorio de profesionales en la materia, son oportunidades para observar el predominio femenino.  Por tanto, cabe preguntarse: ¿qué genera esta fuerte vinculación de las mujeres con la actividad inmobiliaria?

Múltiples competencias en acción

Si algo caracteriza al cerebro femenino es su capacidad para desarrollar múltiples y diversas tareas en paralelo y ¡fluir con ello!  Y esto es precisamente el día a día común para un profesional inmobiliario: hacer citas con clientes, publicar avisos, realizar estudios de valor, indagar sobre tendencias de diseño de interiores y acabados, conocer un nuevo inmueble y realizar sus fotografías, hacer un trámite en una Alcaldía o Registro. Seguramente, todo ello combinado en una misma jornada.

Sentido de la estética

Otra cualidad que impulsa la presencia de mujeres en el mundo inmobiliario es la orientación hacia la estética, la organización, la limpieza y el orden.  Todos estos elementos contribuyen a incrementar el atractivo de un inmueble al momento de tomar sus fotografías e igualmente al mostrarlo a los prospectos compradores o arrendadores.  “No hay una segunda oportunidad para poder causar una primera buena impresión…”  indica el adagio popular; y en líneas generales para las mujeres esta premisa es totalmente afín con su conducta habitual.

Nos resulta totalmente natural el “vestir la casa” para la ocasión: identificar las combinaciones de colores óptimas, la colocación ideal para un mobiliario, elementos de iluminación favorecedores, saber si un ambiente está sobrecargado de objetos o no. El ojo femenino se centra fácilmente en los detalles y esto es clave para el desempeño exitoso del profesional inmobiliario.

Capacidad de comunicación

Diversos estudios científicos aseveran que el número de palabras que utilizamos diariamente las mujeres está por el orden de 25.000 en promedio, en tanto que los hombres se ubican en el rango de 10.000 vocablos; es decir, menos de la mitad.  Existen también análisis que indican que el uso de los hemisferios cerebrales es diferente y el género femenino muestra mayor desarrollo en lo relativo a creación de empatía emocional.

Para el éxito de una negociación inmobiliaria, la comunicación asertiva representa un factor fundamental, y se evidencia a través de contactos presenciales, conversaciones telefónicas, mensajes de texto o WhatsApp, correos electrónicos, contratos, entre otros.  Por tanto, contar con habilidades para la expresión verbal y escrita en diversos medios/formatos constituye una ventaja competitiva.

Planificación y automotivación

Es inherente, asimismo, a la dinámica inmobiliaria el tener que realizar constantemente ejercicios de planificación de agenda e incorporar ajustes, trazarse objetivos de corto plazo, superar obstáculos en el cumplimiento de tareas que dependen de terceros (instituciones públicas, bancos, abogados, entre otras. Una vez más, el carácter multitasking natural de la mujer favorece el logro de las metas.

Igualmente, la mujer destaca por su capacidad motivadora, inspiracional.  El rol de madre en su esencia más profunda está íntimamente conectado con la labor de movilizar a los hijos a su crecimiento, superación, asentar los valores, acompañarlos en la superación de sus miedos, enfatizar el cumplimiento de las responsabilidades; que confiere a las féminas una orientación cuasi instintiva hacia la protección.

Para el cliente inmobiliario sentirse “arropado” por el paraguas de la orientación, la protección de sus bienes, el apoyo para la toma de decisiones oportunas, puede resultar tremendamente atractivo y ser la puerta de entrada para generar relaciones de por vida (fidelización).

Sin asumir posturas feministas, dado que en la práctica observamos que existen tanto hombres como mujeres que desempeñan la correduría inmobiliaria con alto sentido de responsabilidad, éxito y calidad de servicio; todas las cualidades previamente analizadas proveen un sustento lógico de por qué el número de mujeres en los ambientes de actividad inmobiliaria suele ser marcadamente superior.

Ahora bien, para el Gerente o líder de una oficina inmobiliaria, pareciera que la recomendación más sensata es conformar un equipo multidisciplinario en todo sentido (conocimientos diversos, género, rasgos de personalidad); dado que esa diversidad será la que potencie el intercambio de experiencias y el crecimiento global.

Por ende, independientemente de que la percepción macro indique que el mundo inmobiliario se caracteriza por mayor presencia de mujeres, es un territorio donde todos tenemos cabida, ya que lo que determina la eficiencia no es el género, el cual simplemente nos va a proveer la propensión a desarrollar determinadas competencias con mayor fluidez. Pero es a través del estudio y la práctica constantes, que cualquier persona podrá emprender y destacarse en el mundo inmobiliario.

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