La compra de un inmueble puede ser la inversión más importante de la vida. Esta operación supondrá un impacto muy importante en su economía doméstica y representará la mayoría de tu patrimonio neto durante muchos años.

Por esta razón es necesario saber que es una compra que no se puede realizar sin el debido análisis: qué tipo de vivienda necesitas, qué características buscas y qué necesitas que su ubicación te ofrezca para tu estilo de vida. Es, sin duda, una de las primeras grandes decisiones de la vida adulta.

Decide: ¿alquilar o comprar?

Es cierto que la compra de un inmueble conlleva muchas ventajas. Una de ellas se basa en que es una buena inversión a largo plazo. En el futuro se contará con un bien que seguramente vale más de lo que costó. Pero si se toma un financiamiento, hay un compromiso a cancelarlo por un tiempo largo.

Una vez que se paga la hipoteca, hay otras ventajas. Te olvidas de cancelar cuotas y esa propiedad se convierte en un activo sobre el cual se puede solicitar otro financiamiento para comprar otro inmueble, un negocio o asumir un gasto importante. De esta forma, tu patrimonio crece.

Sin embargo, alquilar también tiene sus ventajas. Ser propietario supone, una serie de gastos que ni se recuperan ni aportan ninguna ventaja fiscal. Seguros de hogar, impuestos, mantenimiento y gastos de condominio en un edificio o urbanismo, son desembolsos importantes que están a cargo del propietario.

Además, la compra de un inmueble puede significar una «atadura», en muchos casos para sus dueños. Si eres joven, alquilar es la mejor opción para independizarse del hogar paterno, que al mismo tiempo te brinda una mayor libertad a la hora de que quieras cambiar de residencia por razones laborales o personales.

¿Cuánto tiempo piensas vivir allí?

Lo usual al momento decidir la compra de un inmueble es establecer allí la residencia y establecer un hogar perdurable en el tiempo. Si se ha tomado un crédito hipotecario por 20 o más años, es lo que suele ocurrir mientras se honra el compromiso financiero.

Es por ello, que es una decisión tan importante para cualquier persona al llegar a la edad adulta. Es un gran paso, que exige que esté bien fundamentado de manera de que se convierta en una inversión que haga crecer el patrimonio personal o familiar.

En el otro extremo está la decisión de alquilar. Arrendar un inmueble se hace por un tiempo específico establecido en un contrato. Ello supone un cierto margen de incertidumbre sobre qué ocurrirá al finalizar el contrato.

Sin embargo, un buen inquilino tiene todas las posibilidades de renovar su contrato de arrendamiento con el propietario del inmueble, más allá de que puedan cambiar las condiciones o el canon de arrendamiento. Y en el caso en que no se renueve el contrato, si has dado un buen uso al inmueble, seguramente te será reintegrado tu depósito de garantía en su totalidad.

Los gastos totales de la operación de compra suponen, en promedio, alrededor del 10% del importe financiado en gastos no recuperables. Así que debe tener en cuenta que estos gastos se pagan en el momento de formalizar el préstamo, independientemente de si se va a quedar en la casa durante un año o treinta.

¿Se puede en este momento?

Muchos se limitan a calcular la cuota del financiamiento hipotecario y no toman en cuenta que para comprar un inmueble también se necesita una buena cantidad de dinero para cancelar la cuota inicial. Para muchos, ese pago inicial es el mayor obstáculo para adquirir una vivienda. No suele estar cubierto por los bancos y es mucho mayor que el importe mensual.

Si tu meta es la compra de un inmueble, hay que llevar un presupuesto de tus ingresos y gastos, para que puedas destinar una parte para conseguir esa inversión inicial que se necesita para invertir en esa primera vivienda.

Tu capacidad de pago, ciertamente, puede limitar lo que visualizas como la vivienda ideal. Pero invertir en un primer inmueble, es la base para luego conseguir el que deseas. La compra de un inmueble siempre es una buena decisión, que luego puede reportar una rentabilidad mayor, para hacer realidad cualquiera de tus sueños.

Fuente: Finanzas para todos

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